jueves, 5 de enero de 2012

La Casa Negra

          
              Gran casa con bar-restaurante en los bajos, bodega, salón comedor y garaje. Las dependencias familiares, de grandes dimensiones, estaban ubicadas en las plantas superiores. Desde el salón se accedía por una amplia escalera de caracol. En la buhardilla, medio calcinada por un incendio, se encontraban los dormitorios, un cuarto de juegos para los niños y una sala equipada con una sauna portátil.
























                                                                     Sauna portátil








        La casa negra – como Hill House de Shirley Jackson, como esa monstruosidad de prncipios de siglo en Seattle que se conoce como Rose Red – no es cuerda. No pertenece por entero a este mundo. Se hace difícil contemplarla desde el exterior – los ojos nos juegan continuos trucos – pero si uno consigue mantener la vista en ella unos segundos, lo que ve es una vivienda de tres plantas de dimensiones perfectamente corrientes. El color es inusual: toda ella es negra, hasta las ventanas, y tiene cierto aspecto de estar agazapada, inclinada, que plantearía pensamientos inquietantes sobre su integridad estructural. Pero si uno pudiese apreciarla despojándola de los atisbos de todos esos otros mundos, la vería tan corriente como la casa de Fred y Judy…, auque no tan bien conservada.
Sin embargo, es diferente.
Por dentro, la Casa Negra es grande.
La Casa Negra es, de hecho, casi infinita.
Desde luego, no se trata de un sitio para perderse, aunque de vez en cuando ha habido gente que lo ha hecho – vagabundos y algún ocasional y desafortunado niño que se escapa, así como las víctimas de Charles Burnside/Carl Bierstone – y reliquias aquí y allá dan prueba de su paso: jirones de ropa, lastimosos arañazos en las paredes de las gigantescas habitaciones, el ocasional montón de huesos. Aquí y allá el visitante puede ver un cráneo, como los que aparecieron en las riberas del río Hanover durante el reino de terror de Fritz Haarman a principios de la década de 1920.
No es este un lugar en el que uno quiera perderse.     

                                                               Casa Negra. Stephen King/Peter Straub.

5 comentarios:

  1. Dies Irae: El cadáver obsceno y ennegrecido del capitalismo, quemado hasta los huesos, mancha pestilente que empapa la tierra. No será el último. ► Rebis Debris

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  2. Me dejé por ver 3/4 partes de la casa. Soy un desastre.

    A ver cuando me escapo de nuevo a verla!

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  3. yo la vi antes de de que se quemase,te dejo un enlace por si quieres echar un vistazo, http://www.olvidadosymisteriosnoresueltos.blogspot.com.es/2012/10/spanish-horror-story.html

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  4. Gracias, aunque ya estaba vandalizada es interesante ver el "antes" de acabar hecha un desastre...

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