sábado, 31 de diciembre de 2011

La casa de la vieja dama


              Uno de los lugares a los que guardo especial cariño y el ejemplo de cómo un espacio se impregna de la esencia de aquellos que lo habitan. El hogar de una dama de las que ya no quedan, con una vida intensa plena de lujos y un final injusto, sumido en el olvido y la ruina, que ha acabado atrapando a la propia casa. La vieja dama reposa muy cerca de su amado hogar pero su espíritu benéfico permanece como un aura antre las paredes. Esperemos que perdure durante mucho, mucho tiempo. Hasta que otros puedan llenarla de vida otra vez.



















miércoles, 28 de diciembre de 2011

El balneario Aguas de Vida



Rehabilitado recientemente. Fotografías tomadas en 2008.








                                                                 Patio interior











Los pensamientos de un viejo no tienen futuro, por lo general son tristes, y si no tristes, melancólicos.

                                        Donde el corazón te lleve. Susanna Tamaro.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Le petit zoo



















- Les voy a amaestrar y después les presentaré en el circo.
- ¿A quién? ¿A la doncella?
- ¡No! - dijo el niño enojado - ¡A los gatitos!

Jokus von Pokus se sentó confundido en una silla y se quedó callado durante dos o tres minutos. Finalmente movió la cabeza, suspiró y dijo:

- A los gatos  no se les puede amaestrar. Creí que ya lo sabías.

Mäxchen sonrió victorioso. Entonces preguntó:

- ¿No son los leones iguales que los gatos?
- Claro, claro. Pertenecen a los gelinos carniceros. En eso tienes razón.
- ¿Y los tigres? ¿Y los leopardos?
- También son felinos grandes y carniceros. En eso también llevas razón.
- ¿Se sientan sobre altas plataformas cuando el domador se lo ordena?¿Saltan a través de aros?
- Incluso a través de aros ardiendo - añadió el profesor.

El niño se frotó las manos satisfecho.

- Ahí tienes - exclamó triunfante - ¡Si se puede amaestrar a gatos tan grandes, entonces con mayor razón se podrá amaestrar a los gatitos!
- ¡No! - dijo el profesor, enérgico - ¡Eso no se puede hacer!
- ¿Y por qué no?
- No tengo ni idea.
- Pero yo sí sé el motivo - dijo Mäxchen orgulloso.
-¿Y cuál es?
- ¡Porque nunca lo ha intentado nadie!
- ¿Y tú quieres intentarlo?
- ¡Desde luego! ¡Incluso ya tengo un nombre para el número! En los carteles pondrá: "¡Mäxchen y sus cuatro gatitos, el emocionante y único número de un domador!" ¡Quizás me ponga una máscara negra para actuar! Y además necesito un látigo para hacerlo restallar. Pero ya lo tengo. Cogeré el látigo de mi antiguo coche de caballos de juguete.
- ¡Entonces te deseo que te diviertas mucho, amiguito! - dijo el señor Jokus von Pokus abriendo el periódico.

                                            El hombre pequeñito. Erich Kästner.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Overbooking









Hace un frío espantoso - 18ºC bajo cero - y está nevando. En el idioma que ya ha dejado de ser el mío, este tipo de nieve se llama qanik: grandes cristales, casi ingrávidos, que caen en forma de copos cubriendo el suelo con una blanca capa de escarcha en polvo.

                                      La señorita Smila y su especial percepción de la nieve. Peter Hoeg.